Música: educación en casa

Música: educación en casa

Vamos a partir de la siguiente base: todo oído es capaz de educarse y sensibilizarse hasta el límiete máximo de sus posibilidades naturales (logicamente salvo en casos de alguna afección antómica o fisiológica). Si es así, nosotros en casa podemos influir notablemente en la relación futura que el niño tenga con la música.

De qué forma podemos hacerlo:

Lo primero que afecta a un bebé en este sentido es la voz humana, sobre todo la de la madre, que instintivamente usa la música en su relación con el pequeño: le habla con voz suave, le canta melodías repetitivas, hace rimas con su nombre o le hace bailar al ritmo de una canción conocida. En términos generales podemos decir que a los niños a quienes se les ha cantado asíduamente durante la primera época de su vida demostrarán pronto mayores posibilidades musicales.

– Debemos respetar el ritmo del niño en su descubrimiento sonoro y musical. Cada uno con su ritmo, ya tendrán tiempo de objetivos.

– Tenemos que ofrecer a los niños un ambiente sonoro sano. De la misma forma que se cuida que el niño no vea determinadas imágenes en la televisión o en revistas o libros, debería cuidarse qué tipo de sonidos recibe: los de algunos juguetes, la televisión encendida todo el día como música de fondo en casa, en general los sonidos inútiles, inadecuados o agresivos. En los paises en los que se da especial importancia a la educación auditiva infantil (Inglaterra o Alemania por ejemplo), se ha llegado a reglamentar la fabricación de juguetes sonoros e instrumentos en miniatura.

– Elegir los momentos privilegiados, los de tranquilidad, para escuchar música o cantar con el niño. Lo que más les gusta son las canciones “improvisadas” en las que aparezca su nombre por alguna parte. Para estos casos, es conveniente tener un repertorio de audiciones para niños (prometo pasar una lista). No es necesario que sea música clásica, basta con música agradable tanto para el niño como para el mayor que le esté acompañando.

¿Y qué pasa cuando un niño acaba de pintar un sofá con rotulador rosa, o cuándo no hay forma de que haga el más mínimo intento de ponerse el pijama por las noches, o cuándo ha hecho lanzamiento de arroz con tomate desde la mesa del salón…..? Pues en esos casos no se puede dar muchas recomendaciones. Lo normal es que te cambie inmediatamente el timbre de voz y que se vuelva más aguda e intensa de lo habitual. Se llama grito. Y no sé si los gritos son muy musicales, pero desde luego aportan variedad al ambiente sonoro del niño (ese del que he hablado antes).

(Referencia: “La iniciación musical del niño”, de Violeta Hemsy de Gainza. y “Música y musicoterapia” de G. Vaillancourt.)

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