¿Cómo empezó a escribirse la música?

Origen de la música escrita

La música existe desde que existe el hombre, pero ¿cómo empezó a escribirse? ¿cómo empezó a plasmarse en algún soporte físico los sonidos con sus alturas, su duración…..? Ahora vemos un pentagrama, con una clave y un compás y sabemos leerlo, conocemos la medida, la altura de las notas, el ritmo…. tenemos toda la información que necesitamos. Pero hasta el momento actual ha habido un largo camino.

Según algunas teorías, existen “indicaciones” musicales mucho antes de los cantos litúrgicos primitivos, es decir, entre el año 200 a.C. y el año 200 d.C. Se trataba de neumas, signos que ilustran la música. Pero, ¿de qué manera? Realmente es al canto gregoriano (S. VIII) y su notación a la que se liga la invención y uso de los neumas, estos signos situados encima del texto litúrgico que pretendían dar indicaciones al cantor sobre la música que tenía que interpretar. Estos neumas (símbolos) no tenían en principio posición exacta sino que su altura es aleatoria. Se suponía que el cantante debía conocer la melodía previamente y no necesitaba más información para cantarla.

Durante los siglos X y XI hubo dos cambios fundamentales: se empezó a indicar la altura de la nota a través de un sistema de líneas asignado a alturas concretas…. era la base de nuestro actual pentagrama. Los dos teóricos a los que se atribuye este avance fueron en primer lugar Tournai Hucbaldo de Saint-Amand y Guido dÀrezzo.

El siguiente paso decisivo dentro de la notación musical se dio en la Ecuela de Notre Dame (1175-1275) y tiene que ver con el ritmo. Crearon un sistema basado en dos neumas (los signos de los que he hablado anteriormente) y a esos dos neumas pasaron a tener uno un valor largo y otro un valor corto. A partir de estas unidades de medida se crearon modelos rítmicos que incluían diferentes combinaciones de esos dos valores. A esta notación se le llamó modal, basada eel sn modelos predeterminados.

El siguiente paso fundamental vino en el siglo XIII con el teórico Franco de Colonia, sus ideas dieron paso a la notación mensural. Se comenzaron a usar tres tipos de figuras: longa, breve y semibreve y según sus pricipios se le asignó a cada nota un valor fijo pero que podía alterarse en función del contexto en el que se situaba. Ese valor fijo era el tres, número al que el teórico consideraba perfecto por estar asociado con la Santísima trinidad. Otro principio suyo, el de imperfección hacía que la división fuera binaria en lugar de terciaria según el contexto donde estuviera situada la nota.

En el siglo XIV comienzan a aparecer figuras de valores más bajos y con las teorías del teórico y compositor Vitry (1291-1361) basadas en los principios de modus, tempus y prolatio se terminaron con más claridad las divisiones entre las diferentes figuras.

Durante el Renacimiento se fue simplificando la compleja división de las figuras acercándose más al “imperfeccionamiento”, a la división binaria tal y como la conocemos a día de hoy. También hay un cambio visual importante en la coloración de las notas, que pasaron de ser negras, o rellenas de tinta, a ser blancas o vacías.

Durante el siglo XVII se produce la transición hacia nuestro sistema actual. Es cuando aparece la barra de compás, el sistema de partitura, las figuras con la medida tal y como la conocemos actualmente y los compases entre otras cosas.

Reconozco que es un poco “barbaridad” resumir de esta forma la evolución hasta el sistema de escritura musical del siglo XVIII prácticamente idéntico a lo que conocemos actualmente…. pero también reconozco que me ha servido como esquema para repasar para el examen de Notación del próximo martes. Que me perdone quien sepa realmente.

 

 

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