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Son momentos de sinfonías solemnes y rotundas, pero también momentos de familia, de buenos recuerdos a pesar de todo. Para mí, estas piezas son las de la familia, eran las que tocaba mi madre. Seguro que si no hubiérais vivido en las “tierras lejanas” de Lérida, las habríamos escuchado juntas en algún momento. Y si hubiéramos tenido piano en la Playa de Levante (¿te imaginas un piano allí, con esas humedades cabopaleras?), las habríamos escuchado de fondo desde las terrazas o desde la arena. En la terraza recuerdo a tu madre, con su pelo blanco, su turbante y sus labios pintados.

 Espero que te gusten…. son familiares. Chopin, Liszt y Albéniz.

 

 

 

 

 

 

 

Expresión despedirse a la francesa

Aquí las dos versiones que he leído. La primera relacionada con la música y con el gran genio Bach.

Alrededor de 1710 se iba a realizar una competición entre el gran organista francés Louis Marchand y Bach. Se trataba de un encuentro entre los dos músicos para ver quién lograba mayor reconocimiento público, quién iba a ser catalogado como mejor instrumentista. Comentan que Marchand estuvo espiando a Bach mientras ensayaba un día antes del enfrentamiento. Asustado por lo que vio y escuchó se marchó y nunca llegó a realizarse la competición. A raíz de aquella fuga surgió el dicho de “despedirse a la francesa”.

La otra versión es que durante el siglo XVIII había entre las personas de la alta sociedad francesa una moda queconsistía en retirarse de una reunión o velada sin despedirse ni siquiera de los anfitriones (supongo que por los molestos cuatro besos que debían darse). Llegó hasta tal punto este hábito que se convirtió en un rasgo de mala educación despedirse antes de irse. En Francia dio origen al dicho despedirse sans adieu (sin adios), y en España se acuñó en el lenguaje colocial la forma “despedirse a la francesa”.

A mí me gusta más la primera versión.

(Fuente: “Los clásicos también pecan” de Fernando Argenta y Prof. Esteban Giménez)

Danie Baremboim. Arge, ejercitación y fe

Escribe el propio Daniel Baremboim:

 

“Dirigir una orquesta de memoria significa conocer verdaderamente cada simple detalle, cada nota y no depender del conjunto orquestal. No es suficiente con recordar las notas, sino también cómo se deben tocar. La memoria sola, sin el apoyo de la “recapacitación”, es algo rutinario e insuficiente. La facultad de “recapacitar” es una condición creativa. Es evidente que uno debe trabajar, ejercitarse. La palabra “práctica”, que vendría al caso, no pertenece al ámbito de la música. Es un problema de lingúistica. En hebreo, por ejemplo, las palabras arte, ejercitación y fe tienen la misma raíz y no creo que sea simplemente una coincidencia.”

 Mónologo sobre la repetición de los acordes del canon de Pachelbel… no solo en el Canon sino en muchas de las canciones que conocemos de grupos como Aerosmith, Greendays, U2, Natalie Imbruglia, Bob Marley, Beatles…

Merece la pena verlo.

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Se trata de la obra más conocida de Albinoni. La curiosidad es que la obra se trata realmente de una reconstrucción de un adagio perteneciente a un concierto cuyo autor es Remo Giatozza, musicólogo italiano responsable del rescate de la música del compositor del Barroco Albinoni. Parece ser que es más de Giatozza que de Albinioni, siendo de este último la línea del bajo y algunas notas de la parte más aguda.

 

Fuente: “Historias curiosas de la música”. Lawrence Lindt